Tenerife / Los Rodeos
Tenerife Sur
(en construcción, por ahora, pero algo más avanzado, y con retoques nuevos + 3)
Cuando pagas caro el billete de avión (por ser verano, por ejemplo) te dejan partir antes en otro vuelo si llegas a tiempo; que vale más que estar convidado. Facturas en dos patadas, te desprendes y prendes tras el arco y la pantalla de rayos X.
Ya compuesto, armado de reloj, cinturón, cartera, llaves, bolígrafo, maletín y gafas de sol, vas al aparato tras la identificación y entrega del tiket de embarque; como siempre, pero con menos gente, que a esa hora no se viaja tanto, por eso no hace falta que ocupes uno de los asientos más cercanos a las hélices. El aparato se levanta y pronto percibes que ese piloto de Binter disfruta cuando vuela. Se agradece. Luego, todo flashes.
El entorno arquitectónico de la Iglesia de Santo Domingo brinda al velatorio un abrazo pétreo cargado de cal y miméticas pinturas desconchadas.
Siempre hay alguien a las puertas de un tanatorio; a ratos, yo mismo.
Adoquines y calles de siempre. Gentes de una vida.
"Compañero, Compañero, Compañero", te reclama tu tío Eduardo (Eduá para tía Beba) desde su cama mientras saludas a su primogénita y te entregas a sus brazos para llorar juntos la pérdida.
Vuelta al Velatorio.
La concurrencia se mantiene a medianoche. En dos horan se deshace hasta configurar varios grupos no numerosos; luego, la noche, el féretro,...
Bonis y su familia en vigilia, junto a una señora cuñada, los bien nacidos son agradecidos.
La Orotava, los entornos de Santo Domingo. El barranquillo, la calle de los Rosales, el Puente, la plaza de la Constitución, la avenida
La noche ralentiza su paso hasta el punto de exigirte que, cual cuentacuentos, pinceles algunas historias curiosas para sobrellevarla.
La infusión, taza de agua que diría abuela, hervida entre primos y gracias a la hierbahuerto de una maceta del patio.
Merky en la madrugada.
Entierro.
Hay una corona de flores de la Peluquería Bambú (es sábado). Otra de Seguros Zurich, que es posible que haya encargado el amigo Carlos Felipe Clemente (hermano del famoso patrón mayor de la Cofradía Nuestra Señora de la Punta del Palo, Jaime Clemente, buen fotógrafo y mejor compañero de pesca).
Te di mi hombro.
Las cintas quedan en el nicho. El operario lo sella y le coloca algunos de los ramos de flores. Da el sentido pésame y se aleja (no pidió propina, como sí hicieron en la iglesia).
Pones una rosa. Los presentes te secundan y hacen lo propio.
Marchamos... y la que marchó realmente fuiste tú, tía Beba.
PP.: Tía Beba, ¿cómo decirte, ahora que te has ido, todo aquello que debiera haberte dicho ya? ¿Cómo decirte que no olvidaré el tortazo que me diste de chico por cruzar la calle "sin mirar" (según tú)? ¿Cómo decirte que todos tus sobrinos recordamos con gusto durante tu velatorio los cientos de ratones que capturamos en vuestro cuarto del gato? ¿Cómo decirte que siempre agradecí el apelativo de 'sobrino preferido'? ¿Cómo decirte?
publicado el 20 Octubre, 2008 en noticanarias.com (0) comenta
publicado el 18 Noviembre, 2008 en elmundo.com (0) comenta
publicado el 13 Noviembre, 2008 en laopinion.es (1) comenta
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