Tenerife / Los Rodeos
Tenerife Sur
Hoy ha muerto tía Beba. La nombré hace unos días en este blogexilio. Un derrame cerebral se la llevó rápido, sin dar más tiempo que el necesario para llevarla al hospital y pensar que podía ser grave. Siempre decía que era su sobrino preferido.
Tío Eduardo anda achacoso desde hace unos años, casi encamado en los últimos meses, y va tía Genoveva y se nos va antes, y sin avisar. Y encima cuando está preparado para este domingo el baustimo de mi sobrina Karin Cristina y la consiguiente populosa comida, ya solicitada y paga. Iremos mañana a su entierro y al día siguiente al bautismo. Unos llegan y otros se nos van.
Me llama mi madre, pregunta si todo está bien por aquí y dice que por Tenerife no; que si un derrame, que si al hospital y que si se nos fue. Uno trata de asimilar estas pérdidas con naturalidad; piensa que a la bolsa de viaje que tiene en el maletero del coche (aquí le dicen portabultos) le falta una camisa negra y un pantalón acorde que tendré que ir a buscar luego. Que me queda mucho trabajo que hacer hasta subir al avión, y hasta que tía Beba supo elegir el día, porque su sobrino preferido ya tenía pasaje para arribar a Los Rodeos esta misma tarde y no faltarle en circunstancia tan señalada.
Uno llora ante la pantalla que se vuelve acuosa por momentos y las imágenes de la niñez pasan machaconas por una cabeza que trata de imaginar el dolor de su hijas, de Bebita, Merki y Elvira; y del pobre tío Eduardo, al que todavía no le han dicho nada de la pérdida.
La experiencia familiar nos dice que cuando se va uno de una pareja incombustible de estas de antes, el otro le sigue al poco tiempo. Y no puedo intuir cómo se sentirán esas tres mujeres si quedan huérfanas en un pis pas.
Tía Beba no dejaba un sábado de ir a la peluquería, lucía unos peinados espléndidos, acolchados, luminosos, resistentes a las inclemencias del tiempo. Este sábado faltará a su acostumbrada cita en Bambú; pero nos tendrá a todos consigo, y seguro que unas manos de hija sabrán atusar por última vez el pelo de una madre dura de carácter, de las de antes, pero con un corazón para los suyos como es de recibo.
Descansa en paz, Tía Beba, que todos agradecemos y reconocemos tu desvivir por los tuyos.
publicado el 20 Octubre, 2008 en noticanarias.com (0) comenta
publicado el 18 Noviembre, 2008 en elmundo.com (0) comenta
publicado el 13 Noviembre, 2008 en laopinion.es (1) comenta
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