Tenerife / Los Rodeos
Tenerife Sur
Si un día de estos me risco por una cuneta y pierdo la vida al volante, la culpa la tendrá la DGT. La DGT, la Dirección General de Tráfico, es posible que me mate pronto. Y tengo argumentos para esta sospecha (o vaticinio), no es una acusación gratuita. Desde que tuve que pagar una multa por exceso de velocidad; ahora, cuando conduzco, instintiva e insistentemente mis ojos buscan el cuadro en el salpicadero para saber la velocidad a la que circula el vehículo y no pasarme.
La distracción es mala compañera, y más cuando te obliga a reparar en toda la señalización horizontal y vertical al tiempo que compruebas la aguja indicadora del velocímetro de marras, verificas y marcas la distancia prudencial con quienes te preceden o siguen.
Retrovisores, márgenes de la vía, baches, líneas continuas y discontinuas, cuadro, aguja, marchas,... se podría decir que uno pilota ahora con mirada esquiva perdida en mil detalles a los que tienes que dedicar su tiempo, escaso en este caso para tal magnitud de comprobaciones.
La normativa es la normativa, y la pericia, la pericia, el respeto, el respeto y una carretera, un peligro tras la sicosis de no pasarse ni un kilómetro por hora de lo establecido en la señalética vertical.
Si un día de estos se sale de la carretera, por un terraplén, una cuneta o un precipicio el Rover 620si del cónsul, no le lleven flores, llévenle pistones o anuncios televisivos de la DGT.
publicado el 20 Octubre, 2008 en noticanarias.com (0) comenta
publicado el 18 Noviembre, 2008 en elmundo.com (0) comenta
publicado el 13 Noviembre, 2008 en laopinion.es (1) comenta
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