No salgo de una para meterme en otra. Primero las romerías y luego las apañadas. Este sábado, están ustedes invitados, Pájara, acá en el exilio de la FuerteAventura, acoge la Apañada de Cofete: un centenar de pastores que baten valles y cumbres para encaminar a más de dos mil cabras por veredas y riscaderos hasta las arenas rubias de una de las playas más grandes del Archipiélago patrio.
Y como algunos saben lo que es bueno, ocho cabreros herreños (en su mayoría de Sabinosa, el pueblo de Amatulo y de Mariquita y Doña Fernanda), algunos de Lanzarote y una nutrida delegación de técnicos y pastores de Gran Canaria (La Aldea, San Bartolomé y Santa Lucía) han confirmado su asistencia a este evento ancestral, que acoge el Sur de la Maxorata.
Si lo tienen a bien, si están en la isla por trabajo o placer, no duden en dejarse ver esa mañana, que puedo garantizar que es una gozada ver cómo el ganado desciende laderas y brinca de risco en risco. Aparte, a los asistentes no les faltará vino, papas arrugadas, mojo, queso y carne asada (de macho castrado de la costa, la mejor para las brasas, según los expertos).
Como no salgo de una para meterme en otra, encima, ese mismo día, en el norte, en la playa de El Cotillo, habrá que acompañar a Amparanoia (sobre las 23.30 horas y gratis, qué lujo), dicen que es el proyecto musical de Amparo Sánchez, una voz que viene de Andalucía, pero que encuentra su nacer en el madrileño barrio de Lavapiés (donde he residido ocasionalmente, gracias a la hospitalidad del querido amigo grancanario Antonio José Puente Reyes), y su crecer en Barcelona.
Atravesar la FuerteAventura, cuan larga es, por unas cabaras y una mujer que hace saltar a la concurrencia al tiempo que vocea, bien podría parecer un disparate, una chiflada o una inconsciencia de chicos en la edad del pavo.
Pero no, hay un trasfondo, hay un compromiso con la tierra, la ganadería, la tradición y con una mujer y su música que supo descubrirme Azucena Val, que me brindó el saber de unos temas que no sólo llegan al alma, sino que te hacen aprender las letras para cantar a coro con la gente que traen dentro los altavoces.
Comentarios
A usted, sr. Gutiérrez Duncanson, le está pasando lo que a muchos: se está enamorando de Fuerteventura. Y es que es una isla que se mete muy adentro. El que esto escribe, descendiente por vía paterna de majoreros de Villaverde y La Oliva, está cada vez más colgado de este blog. Por ello, y en señal de agradecimiento, le ofrezco una letra de polka poco conocida para que la cante en alguna de esas envidiables, y envidiadas,jaranas en las que se mete. La cantaba la abuela de mi mujer, tambien de Fuerteventura, de La Florida en Tuineje y dice así:
Si te vas para La Oliva
avísame un día antes
para llevarle a mi amante
un ramo de siemprevivas.
Salud.
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