Caen las tardes en Ajuy
con telones de fondo teñidos de los amarillos, rosas, malvas, naranjas y rojos
más encendidos de la paleta de la isla majorera. Fuerteventura florece en Ajuy,
donde el horizonte limpio llega de la mano de la lengua de mar que lame en su
playa los pies de la duna petrificada emergida en épocas remotas de los fondos
oceánicos atlánticos.
Y
como ventana la de Pedro Montañez, que parapetada en la calle Marinero preside
la bienvenida. La galería de arte, la teteríacafetería y el bar abren el
postigo cada tarde para verlo caer sublime. El sol deja hoy paso a una luna
llena gigante que me sorprende al regreso del marisqueo; y desde este balcón
quisiera remitirles el susurro de las de olas que mecen sus orilla.
P.D-:
La foto es de Pedro M.
publicado el 13 Enero, 2012 en El Dia (0) comenta
publicado el 8 Diciembre, 2011 en La Opinion (0) comenta