Un país en la cartera, amigo, que ya no en la mochila; un país en la cartera llevamos, un país como la cartera, de plástico, como el plástico de las tarjetas del crédito ilimitado del mercado financiero. Financiemos bien nuestras carteras a partir de ahora para no tener que exprimirlas luego, nos dicen. Qué bien nos dicen, y qué bien Rajoy en Europa. Es un señor bien serio, o eso parece. Cargando su cartera no quisiera. No quisiera.
Un amplio espectro de la prensa escrita española publicó este 20-N esquelas en recuerdo de Francisco Franco Bahamonde, José Antonio Primo de Rivera y Manuel Hedilla Larrey. Ahora sabemos del veinte de noviembre por las esquelas. Unas las pagaban desde la fundación nacional y otras las firmaban sus camaradas de la auténtica. El Caudillo quedaba en ellas como muerto cristianamente al servicio de la patria en 1975, y los otros dos como patriotas y revolucionarios.
Es tiempo de esperar a que baje la marea para quitarnos el pico infectado del erizo del mar de la crisis que tenemos clavado en la cuenta corriente. Es tiempo de liberar las monedas menudas del bote de los despojos y arrendar los cariños de las entretelas, que hoy cose hasta la vecina. "De mitad para arriba y hasta media marea", te diría Jaime Clemente si buscas morenas (de noche), sargos, lebranchos (lisas), fulas amarillas o palometones. "A cualquier hora", defenderán otros.
Nos toca una de lluvia, nos vino una de viento y emergencias tenemos todos. Aquellos porque no aseguraron los aguacates, los otros porque andan de hospitales y todos porque dicen que necesitados estamos de un rescate. ¿Rescate?, que pague la factura el mercado fiduciario, que en caso de emergencia la banca somos todos.
Lo que pasa en Tenerife es que el centro cultural de Los Cristianos (Arona) y sus aledaños acogieron los días 26 y 27 de octubre la III Feria Insular de la Biodiversidad Agrícola de Tenerife. Ponencias, talleres, poesía, sabios de la tierra, música, degustaciones, intercambio de verduras, frutas y semillas brotaron en la plaza del Pescador y el aula verde del citado centro.
La necesidad pone botas al gato y ahora escarbamos en el lado bueno de la crisis para ahondar en las tres erres, esas que resultan tan resolutivas: reducir, reutilizar y reciclar. Malo será que no veamos bueno lo que por mal viene. Bueno...
Ahora se lleva el chatarreo, el ir a los desguaces y buscar entre los despojos de un Polo estampado el elevalunas eléctrico, que viene del sur, donde la industria turística hace agostos en las aguas.
Una colgaba y la otra estaba acostada en tierra. Eran primas hermanas y juntas parecían matrimonio. Natural que se sintieran atraídas. Del portero eléctrico pendía la una en el conocido como Barrio sin Ley de los altos de la villa. Los vecinos nos alertaban contra los posibles ladrones, que estaba al alcance de todos y que recientemente habían sustraído flores y tiestos a los del adosado de la esquina.
publicado el 13 Enero, 2012 en El Dia (0) comenta
publicado el 8 Diciembre, 2011 en La Opinion (0) comenta