Tenerife / Los Rodeos
Tenerife Sur
Nada nuevo vamos a descubrir si a estas alturas hablamos de la importancia que Cuba ha tenido para los canarios. La cultura de ida y vuelta está presente aquí y allá, desde la importante migración que se produce a lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX. Muchos canarios estarán presentes en la defensa de la Isla cuando la lucha por la independencia de la isla, las luchas contra Weyler y los ejércitos españoles. El asentamiento en lo más profundo de las raíces de la isla caribeña de los viejos canarios emigrados en familia o en solitario, es público y notorio. Los elementos de la arquitectura colonial, las formas del habla en la cultura de ida y vuelta; los hábitos culturales, musicales, folclóricos, medioambientales, han sido siempre recurrentes y en cualquier rincón de La Gomera, El Hierro o La Palma y en concretos parajes de Tenerife y Gran Canaria, siempre ha habido un bohío, un hábito al ron, una palabra recurrente, una canción referente, un poema satírico, malicioso y pícaro escondido detrás de una cuarteta, de un toque de requinto o de una copla.

Los que hemos tenido la fortuna de conocer la isla de Cuba, visitar amplias zonas de La Habana, entrar en la Casa Canaria, observar los balcones de la Habana Vieja, recurrir a las hemerotecas, pasear por la Plaza de Armas, por las calles adyacentes, medirse con el Hotel Inglaterra, con el Capitolio o derramarse por el Morro. O por el contrario cuando hemos podido ir carretera adelante haciendo casi quinientos kilómetros en busca de la identidad de nuestros antepasados en San José Las Villas, pasar por Santa Clara, recorrer los inmensos parajes de caña de azúcar o asistir, como en una pesadilla, a la cremación de la hoja seca del cañaveral de azúcar antes de la faena del corte, vista desde las carreteras inmediatas contemplando el gran incendio superficial, que al fin y a la postre es una consecuencia de la memoria histórica, aprendida hace siglos y practicada cada recolección,; es cuando uno termina por conocer la historia de nuestros antepasados.
O cuando te encuentras en un álbum familiar, en una casa perdida de Cabaiguán, con seis o siete años, prendido a unas páginas antiguas, junto a tíos ya desaparecidos, a familiares desconocidos, a hermanos que ya son muy mayores y que un día llegaron a la isla en un sobre familiar de saludos y memorias, es cuando reconoces que tienes otra vida prendida en las Antillas, vida que no has conocido pero que se justifica con tu presencia en aquel espacio familiar, que ha quedado enmudecido para siempre y que sólo tu puedes despertar poniendo sonrisas a aquellos rostros infantiles, que nadie de los que vivían en América conocía, hasta que tu les das nombres y apellidos.
De ahí que un día, un joven escultor hiciera este bello mármol de José Martí, en su taller de La Habana por disposición de alguna asociación de amigos de Cuba y lo obsequiaran a La Laguna por vínculos antiguos pero como recuerdo también a doña Leonor Pérez, madre del ilustre prócer cubano, que era natural de Tenerife. Gracias a unos y a otros, hoy Martí está junto a Bolívar en el mismo parque de la Constitución de La Laguna.
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publicado el 20 Octubre, 2008 en noticanarias.com (0) comenta
publicado el 18 Noviembre, 2008 en elmundo.com (0) comenta
publicado el 13 Noviembre, 2008 en laopinion.es (1) comenta
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