En
1960, La Laguna inauguró la glorieta del Padre Anchieta en la confluencia de la
Autopista Santa Cruz-Norte a su paso por La Laguna y en su encuentro con la
Avenida de la Trinidad. La escultura del artista brasileño Bruno Giorgi se alza
sobre una especie de trampolín por el que camina, seguro, José de Anchieta
rumbo a su destino eclesiástico como jesuita en Portugal.

La
hermosa escultura de José de Anchieta ha sufrido unos cuantos cambios de emplazamiento,
sufriendo el penúltimo una disposición confusa, ya que lo colocaron como si
entrara a La Laguna desde Geneto, cuando realmente Bruno Giorgi la dispuso
dando unas grandes zancadas hacia el mar, hacia el puerto, camino de su ruta
atlántica, sin dejar de echar una última mirada a la ciudad que lo vio nacer. Después
de las importantes obras realizadas en el recinto de su ubicación y de haber
ocupado provisionalmente un espacio en el Campus Universitario, la escultura de
Giorgi se ha visto resaltada sobre una gran plataforma elíptica y alzada sobre
su propio pedestal, de tal manera que ha quedado bien destacada y en un lugar
de preferencia, precisamente en la disposición en que la concibió el ilustre
artista brasileño.
La
instalación en 1960 de esta hermosa obra, realizada en el tiempo en que se
hicieron las más significativas esculturas y arquitecturas de Brasilia, supuso
un hito muy singular en la ciudad de La Laguna ya que por ese entonces se
realizaron también las obras de la Avenida de la Trinidad y se desarrolló
Magistral don Heraclio, cuando la ubicación de la Universidad no llevaba aún
diez años en aquellos lugares. Los alcaldes Lupicino Alvelo y Ángel Benitez de
Lugo se sucedieron en la recuperación de este importante núcleo de población
que significo el desarrollo de la ciudad hacia el sur.
Para conocer más sobre
José de Anchieta, pinchar aquí.
Para más datos sobre Bruno Giorgi, pinchar aquí.
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